Ella, después de haberse duchado se fue a la cama y apagó la luz de la habitación, la cual quedó ahora a oscuras, pero con un rayo de luz que se colaba por debajo de la puerta y que provenía de las escaleras. Todo estaba preparado para que subiera Ramón...
Lire la suiteSer el menor de cuatro hermanos varones, nunca me había traído nada bueno en la vida. Sólo disgustos. De niño, heredaba de mis hermanos mayores, sus ropas, sus juguetes, sus útiles escolares y soportaba sin poder defenderme bien por ser el más chico,...
Lire la suiteEn verdad era una mujer de mucha clase y de una gran belleza, abrí sus piernas, estaba sentada frente a mi en mi cama, abrí sus piernas y yo las mías, la monté sobre mis piernas y le introduje mi pene, sentía sus tetas sobre mi pecho, ambos empezamos...
Lire la suiteQuedas con las piernas ligeramente abiertas y aprovecho para colocar mi mano derecha sobre tu conchita; la siento caliente y mojada… Al sentir mi mano abres un poco más las piernas y tomas mi mano dirigiéndola, como queriéndola meter en tus entrañas…...
Lire la suiteAgarró mi verga, se acomodó y se la fue introduciendo despacio hasta que llegó al fondo, empezó a cabalgar arriba de mí y me dejaba tocar todo lo que podía, me ponía sus pechos en mi boca, era genial chupar esas tetas enormes, morder sus pezones mientras...
Lire la suiteSentía como la estrechez de su recto cedía a mis empujes, mientras observaba como ella se sostenía apoyando sus palmas abiertas sobre la fría baldosa. Veía sus pechos colgar y balancearse con cada penetración, lo que me incitó a echarme hacia adelante...
Lire la suiteLentamente se lo comencé a ir introduciéndoselo, al principio Rosario chilló de dolor un poco, y yo a pesar de mi gran interés por metérselo por completo dentro de su culo me detuve, fue cuando ella como tomando apoyo con sus manos echó todo su cuerpo...
Lire la suiteCuando llevó mi cara hacia su entrepierna rogándome que le diese placer con mi boca, dejé que su rabo entrase en mi delicada boca y por primera vez, una verga de hombre tocó mi paladar. Yo sólo oía sus gemidos y sentía sus manos presionándome la cabeza...
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